martes, 26 de julio de 2011

sinestesia

Sin pesares en los hombros, sonrío casi malévolamente; lo que merezco no puede ser nada peor que el deseo y nada mejor que el amor;  lista para postrarme en los brazos del onirismo, cierro los ojos para darle continuidad a una sonrisa;
 sin miedo, respiro con los pulmones contaminados y, aunque la mirada se me llene de sal, la boca me sabe dulce, como el corazón...

Consciente, pero como plañidera, seco el agua de mis entrañas;
 me vuelvo a sacudir las rodillas y cual mito, resurjo de las cenizas con música de belcanto;
sonrío por duraderos instantes y hasta creo tener una epifanía intelectual; grito...

Con el corazón hecho añicos y la garganta dolorida, no tengo otro deseo que llegar a casa;
me quiero quitar los anteojos para no ver nubes; me quiero apear del suéter y contemplar mi torso desnudo;
me quiero mirar al espejo y sólo pensar en mí... quiero escuchar el silencio y las gotas de mis ojos.

Con los músculos contraídos, río al borde de la micción; exhalo la ultima bocanada del cigarrillo, me seco las lágrimas de hilaridad; me levanto del piso y abro los ojos; contemplo mi entorno y vuelvo en mí; me desparramo en el sofá; los oídos se me saturan, la voz se me muere; la mirada vuelve al espejo y sacudo la cabeza... no es gracioso...

2 comentarios:

  1. El título le queda perfecto. En general es un texto muy vivo, que te hace percibir (casi sentir) lo que el narrador está diciendo. El tercer párrafo, sin embargo, me salta un poco... por alguna razón siento que rompe el hilo narrativo, pero sigue con esa característica de transmitir sensaciones.

    :like: =)

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  2. comparto el sentimiento... ese he sido yo el último año...

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